Blanco salva a negro. Kony 2012: matices sobre su visión simplista

Kony 2012 no es el nombre del que será el helado estrella de este verano (o quizá sí, a este ritmo quién sabe) ni el lugar de las próximas Olimpiadas de invierno en Japón. Como probablemente hayas oído ya, es el nombre de la última campaña de la organización estadounidense Invisible Children (Niños invisibles). En un principio, quizá vieras algo en Facebook o en Twitter o en blogs. Y a estas alturas ya puede que la gente lo esté comentando en los bares.

Con esta campaña, Invisible Children pretende hacer famoso a Joseph Kony, el líder del Ejército de la Resistencia del Señor (Lord’s Resistance Army, LRA), una especie de milicia originaria del norte de Uganda y que en sus inicios mezclaba ideas fundamentalistas cristianas con unas ciertas aspiraciones políticas. En su revuelta contra el Gobierno ugandés, que se inició en 1987, el LRA se especializó en el secuestro de niños y niñas, a los que obliga a convertirse en soldados o sirvientes. Las niñas pueden acabar siendo esclavas sexuales o ‘esposas’ de los miembros del grupo y hay niños a los que obligan a matar a otros niños o a miembros de su familia para alienarlos y poder malearlos más fácilmente. Además, en sus ataques el LRA corta los labios, orejas y narices de muchas de sus víctimas para aterrorizar a la población.

Invisible Children ha realizado un vídeo que, la verdad, está muy currado y en el que hablan del LRA y de Joseph Kony, denuncian su uso de niños soldado y sus atrocidades y piden apoyo y dinero para contribuir a que Kony sea famoso y esto aumente la presión internacional para que sea arrestado este año.

La campaña ha tenido una resonancia extraordinaria en las redes sociales. Mientras escribo estas líneas, el vídeo ha sido visto en Vimeo por 14,6 millones de personas en dos semanas. Y en YouTube, donde fue colgado el lunes, lo han visto ya 52,6 millones. Y subiendo. Además, la iniciativa ha suscitado todo tipo de respuestas, en su gran mayoría negativas por parte de profesionales y académicos de la esfera humanitaria.

Y es que ocurre que el vídeo da una imagen errónea de la realidad. Joseph Kony y el LRA no están presentes en Uganda desde 2006 y ya desde antes la milicia estaba primariamente basada en el sur de Sudán y, desde 2005, en la zona noreste de la República Democrática del Congo (RDC). En la actualidad, y cito un artículo que escribí yo sobre el tema, “el LRA existe en forma de pequeñas unidades más o menos autónomas y repartidas por la jungla en un área entre Sudán del Sur, la República Centroafricana (RCA) y RDC (…). Estados Unidos cree que actualmente el núcleo del LRA son sólo unos 200 militantes acompañados por unos 600 rehenes”. La cifra de los 30.000 niños sería el total de secuestrados desde 1987. Sin quitarle importancia al drama y las traumatizantes consecuencias de un rapto por breve que sea, muchos fueron liberados o se escaparon a las pocas horas de su captura.

A pesar de lo que parece implicar el vídeo, el norte de Uganda no es una zona en guerra y, desde que la milicia lo abandonó por completo, ha ido recuperándose y la casi totalidad de las personas desplazadas por la violencia han regresado ya a sus hogares, campos y granjas.

Tras años en los que el norte de Uganda sí parecía un lugar en guerra y cuando llegó a haber 1,7 millones de desplazados, la zona ha vuelto más o menos a la normalidad y Gulu, la capital de la región, es una ciudad vibrante y en crecimiento. Aun así, por supuesto que la zona necesita ayuda: le iría muy bien un incremento de inversiones privadas y públicas, de asistencia sanitaria y psicológica a las muchísimas víctimas directas e indirectas provocadas por el LRA y de programas de reinserción social y laboral. Lo que evidentemente conlleva muchísimo trabajo y, eso sí y en mi opinión, tanto las inversiones como la asistencia deberían estar lideradas por organizaciones locales, desde el terreno, empezando a pequeña escala y con mecanismos de rendición de cuentas desde el primer momento. Donde el LRA sí sigue activo, en la zona entre Sudán del Sur, la RDC y la RCA, aún sigue realizando ataques ocasionales y secuestrando y mutilando a algunas de sus víctimas.

Además, el vídeo -y la campaña en general- obvian la larga y compleja historia del LRA, los factores políticos y económicos y los muchos y diferentes actores que de una u otra forma han intervenido y siguen interviniendo en ella. Así como las diversas y fracasadas intervenciones militares contra la milicia (incluyendo una ya apoyada directamente por Estados Unidos), los distintos intentos de llegar a una paz negociada y los esfuerzos por reconciliación que apoyan muchas de las víctimas. Precisamente: es un tema extenso y complicado y, para quien esté interesado, yo voy a incluir unos cuantos párrafos más en los comentarios en el momento que se publique esta entrada.

Joseph Kony en una imagen de archivo de 2006 (Foto: Stuart Price / AFP / Getty Images)

Pero, tras la media hora de vídeo y las miles de palabras que estamos todos escribiendo sobre ello, ¿qué pretende realmente Invisible Children con esta campaña? En las propias palabras de Jason Russell, narrador en el vídeo y uno de los creadores de la organización (minuto 21 y 40 segundos): “Sabemos lo que hay que hacer. Aquí está, ¿estás listo? Para que Kony sea arrestado este año, el ejército ugandés tiene que encontrarlo. Para encontrarlo, necesitan la tecnología y el entrenamiento para poder encontrarlo en la enorme jungla. Es para eso que los asesores estadounidenses están allí. Pero para que los asesores estadounidenses estén allí, el Gobierno estadounidense los tiene que enviar. Lo han hecho, pero si el Gobierno no cree que a la gente le importe Kony, la misión será cancelada. Para que a la gente le importe Kony, tienen que conocerlo. Y sólo lo conocerán si su nombre está por todas partes”. De ahí que Invisible Children pida a la gente que compren por 30 dólares su ‘kit del activista’, que contiene pósters, una pulsera, una camiseta, una ‘guía de acción’, pegatinas y una chapa. Los bolsillos más pequeños tienen la opción de pagar sólo 10 dólares y recibir la pulsera. Además, Invisible Children quiere involucrar a veinte famosos para que éstos difundan el mensaje.

Dejando de lado que el párrafo es un poco redundante y confuso (mi traducción es bastante literal), el propio Russell reconoce que ya hay asesores estadounidenses en el terreno. De hecho, este programa se inició en octubre del año pasado. Cien militares estadounidenses fueron enviados para ayudar a las tropas ugandesas y de los demás países afectados en su búsqueda del LRA, con el objetivo principal de aportar tecnología y ayudar a los diferentes ejércitos a conseguir y compartir información. Russell dice que el Gobierno cancelará la misión si cree que a la gente no le importa Kony. Bueno. Esta misión tiene su origen en 2009 y respondió, por un lado, a la presión de lobbies y organizaciones como Enough y -precisamente- Invisible Children y, por otro, al plan más general de Estados Unidos de estar presente y contar con aliados en el este y el centro de África, una región importante estratégicamente debido a la violencia presente en algunos países y a su gran riqueza en minerales e hidrocarburos. Cuando en noviembre entrevisté al portavoz de la embajada de Estados Unidos en Kampala, Daniel Travis, para la realización de este artículo, le pregunté que hasta cuándo se iban a quedar las tropas en la zona. Me respondió: “Nos hemos comprometido a ayudar a neutralizar el LRA y, específicamente, eso significa conseguir que Joseph Kony se rinda o encontrarlo”. Desde entonces y hasta ahora, las autoridades estadounidenses no sólo no han dado ningún indicio de que estén pensando en cancelar la misión sino que repetida y públicamente han dicho que van a seguir apoyando a los ejércitos de la zona y han destacado lo que ellos consideran éxitos parciales de la misión. Sin embargo, y como publicamos aquí, esta iniciativa estadounidense ha suscitado dudas y sospechas entre la población local. De hecho, víctimas y afectados por la violencia prefieren un enfoque distinto basado en la reconciliación y en la justicia local.

Imagen que los fundadodres de Invisible Children (los tres jóvenes blancos) usaron en un principio en la campaña (Foto: Glenna Gordon)

Eso sobre el vídeo. Pero Invisible Children también ha redactado una carta para Barak Obama, el presidente de Estados Unidos. En este texto detallan más sus peticiones y dicen: “Los ejércitos ugandés y otros de la región que persiguen a los grupos y oficiales del LRA siguen enfrentándose a enormes retos. Sus operaciones son paralizadas por una pobre voluntad política, una débil coordinación transfronteriza, la ausencia de transporte aéreo y la retirada de más de la mitad de las tropas ugandesas inicialmente desplegadas en el terreno”.

No hace falta ser un experto sino aplicar algo de sentido común y aquí las preguntas son: en cualquier caso, ¿qué podría hacer Obama si los países implicados no tienen la suficiente voluntad política? También puede ser que Sudán del Sur, la RCA, la RDC y Uganda tengan otros problemas que prefieren priorizar dados sus escasos recursos. Y esto sin hablar de que la corrupción e ineficiencia de los cuatro Gobiernos ha sido documentada en varias ocasiones. Y sin negar que idealmente Kony y sus oficiales deberían ser llevados ante la justicia, en la actualidad los tres primeros países sufren más violencia a manos de grupos distintos al LRA y Uganda ya no sufre ninguna. Sobre la coordinación entre los diferentes países, de nuevo, ¿qué podrían hacer las autoridades estadounidenses al respecto? Además, hay que recordar que se trata de un área de unos 83.000 kilómetros cuadrados, lo que equivale a una sexta parte de España y, por ejemplo, es un área mayor que Bélgica, Holanda y Luxemburgo juntos. Sólo que además está en gran parte cubierta por selvas. Sobre la ausencia de transporte aéreo, ¿están pidiendo a Estados Unidos que construya bases aéreas en alguno o varios de estos países? ¿O que directamente les preste o regale o venda aviones y helicópteros militares? No creo que ni lo uno ni lo otro vayan a ocurrir pero, por ejemplo, construir una base militar en otro continente, si es que uno de estos países se lo permitiera, sería un enorme trabajo que además requeriría de una cadena logística faraónica y cuya creación y manutención cotaría muchísimo dinero. Y esto por no hablar de la más que probable desestabilización social y económica de la zona pobre en la que de repente unos extranjeros llegaran con muchísimo dinero y comenzaran a construir una base aérea. En este texto (en inglés), recogen éstas y más críticas a otras propuestas de Invisible Children en su carta a Obama.

Resumiendo. El vídeo ofrece una imagen simplista y equivocada de la realidad. La campaña pide que haya asesores militares estadounidenses sobre el terreno, admite que ya los hay y pide que no se vayan. No hay ningún indicio de que se vayan a ir antes de que Kony se rinda o sea capturado y la presencia de 100 militares estadounidenses ya ha levantado sospechas entre la población local. Luego, la campaña hace vagas peticiones de carácter político y militar que no tienen sentido. Y para todo esto, la organización vende pósters, camisetas, pulseras y demás y quiere involucrar a una serie de celebridades, todas ellas estadounidenses excepto tres cantantes: Justin Bieber, que es canadiense, Rihanna, que es de Barbados, y Bono, que es irlandés.

No voy a entrar en lo que Invisible Children luego hace o no hace con el dinero recibido. Sus finanzas son públicas y cada uno es libre de donar dinero legalmente a quien quiera.

Pero, personalmente, me desagradan este tipo de iniciativas enmarcadas en la narrativa del ‘hombre blanco, bueno y valiente que salva a los negritos pobres e indefensos del otro negro malvado y salvaje. Por definición, todo relato simplifica la realidad. Pero campañas tan simplistas como ésta -que además ofrece una imagen errónea de la situación- son lamentables porque tienden a perpetuar los clichés de África como tierra de guerras y violaciones, de villanos de película y víctimas inocentes que han de ser rescatadas por el hombre blanco. Estos estereotipos no hacen justicia a la violencia que sí existe en realidad, tanto en África como en otros continentes. Normalmente, este tipo de problemas son extremadamente complejos, responden a toda una serie de procesos sociales, económicos y políticos e involucran de muy diferentes formas a actores diversos y con intereses particulares. Es estúpido pensar que para algo así existe una solución simple, sencilla y fácil. Además, toda intervención suele tener efectos colaterales, normalmente imprevisibles y que pueden ser negativos. Y me parece muy irresponsable proponer alegremente este tipo de intervenciones cuyas consecuencias pueden acabar haciendo más mal que bien.

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Actualización (10 marzo 2012, 13:17)

Dado el enorme volumen de críticas que siguen llegando, y por no repetirme, recuerdo aquí que en el primer comentario al texto incluí más contexto histórico sobre el LRA y que respondí a las críticas en otro comentario que se encontrará restando cuatro páginas desde la última página de comentarios. Por ejemplo, si como ahora hay 8 páginas de comentarios, el mío estará en la 4; si la gente sigue comentando y llega a haber 10 páginas de comentarios, el mío estaré en la 6, y así. Lo siento pero no he encontrado una forma de enlazarlos directamente. Creo que no se me ha hecho ninguna nueva crítica significativa y que -se esté de acuerdo o no con mis respuestas- ese comentario contesta a las que se me han hecho tras su publicación. También aclarar que yo estoy establecido en Kenia desde agosto de 2009, he estado en Uganda, Sudán del Sur y la RD Congo y he hablado del LRA con víctimas (ugandesas, sursudanesas y congoleñas), activistas (locales e internacionales, de ONGs y de la ONU), políticos y militares (locales y estadounidenses), periodistas locales, líderes religiosos y grupos de autodefensa.

Además, y para quien tenga interés, incluyo aquí enlaces a artículos que hablan de la misma cuestión y me han parecido interesantes. Algunos son más críticos que el mío, otros lo son menos, a otros les gusta la campaña y ya hay algunos que van más allá del contenido de la campaña y discuten su enorme efecto en las redes sociales. Si conocéis algún artículo muy interesante, particularmente si argumenta a favor de la campaña, decídmelo y lo incluiré.

En español:

El vídeo de la polémica (por José Carlos Rodríguez, que desde 1991 a 2008 vivió la mayor parte del tiempo en el norte de Uganda y seguramente es la personas más autorizada para hablar del tema en español)

Twitter contra el asesino invisible (por Ramón Lobo en El País)

¡Detened a Joseph Kony! (por Javier Valenzuela en El País y a favor de la campaña)

Un hashtag para cazar al criminal más buscado (por Eduardo S. Molano y la redacción de ABC)

Pasión y polémica en torno a ‘Kony 2012’ (por la Agencia Efe)

La onda viral de #Kony2012 levanta pasiones y sospechas (por Juan Luis Sánchez)

De periodistas ugandeses:

Kony2012; My response to Invisible Children’s campaign (por Rosebell Kagumire)

Acholi Street. Stop #Kony2012. Invisible Children’s campaign of infamy (por Angelo Izama)

De distintas partes de África:

African voices respond to hyper-popular Kony 2012 viral campaign (recopilación por Xeni Jardin en BoingBoing)

Otros artículos en inglés:

How Kony 2012 campaign went viral and focused rare attention on Africa (por Curt Hopkins en el Christian Science Monitor y a favor de la campaña)

The Kony 2012 video phenomenon (por Evan Lieberman de la Universidad de Princeton)

The only interesting question on Kony 2012 – why did it get 60 million hits? (por Duncan Green de Oxfam)

Joseph Kony is not in Uganda (and other complicated things) (por Michael Wilkerson en Foreign Policy)

The problem with Invisible Children’s “Kony 2012” (por Michael Deibert en African Arguments, de la African Royal Society)

Catching Kony (por Eric Johnson en Foreign Policy Association y a favor de la campaña)

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Actualización (10 marzo 2012, 14:10)

Aunque me lo indicaron en dos comentarios y yo lo incluí en el mío, dejo también aquí el enlace a las respuestas de Invisible Children a las críticas que han recibido: http://s3.amazonaws.com/www.invisiblechildren.com/critiques.html

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Actualización (12 marzo 2012, 14:37)

Nuestra compañera Delia Rodríguez ha dedicado un post al efecto del vídeo en su blog Trending Topics, lo titula Así te ha manipulado el vídeo de Kony 2012.

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Actualización (12 marzo 2012, 20:55

Invisible Children ha publicado un nuevo vídeo en el que agradece el apoyo y responde a las críticas. Se puede ver en Vimeo y en YouTube.

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FUENTE DE LA INFORMACIÓN: EL PAIS

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MAS INFORMACIÓN AL RESPECTO: “Kony 2012″. ¿Qué intereses están detrás de esa campaña publicitaria? (+Videos)

~ por "SOLO QUIEN NO DA LA ESPALDA A LA VERDAD PUEDE ENCONTRARLA" en 12 marzo, 2012.

Una respuesta to “Blanco salva a negro. Kony 2012: matices sobre su visión simplista”

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