¿Nos Acercamos a un Evento Carrington?

No era esta, ni mucho menos, la temática que iba a abordar en mi articulo, pero una serie de informaciones que he leído recientemente me han animado a escribir un post acerca de este tema aunque ya haya sido tratado anteriormente. Hace unos días,  un articulo de JL nos hablaba sobre una importante llamarada solar que nos afectaría con distintas consecuencias. Mas recientemente, dos noticias aparecidas en un mismo medio informativo, me llamaron la atención.  Una de ellas hacia referencia a que la compañía de seguros británica ”Lloyd´s of London” alertaba sobre un “gran apagón”  por incremento de la actividad solar. En la otra, se decía que la humanidad debe prepararse para la mayor tormenta solar del sigo y que solo seremos advertidos 15 minutos antes de que se produzca.  Y es que, según los científicos  nos acercamos a un periodo de gran actividad solar y, de hecho, no se descarta que se desate una tormenta solar de proporciones catastróficas.

El Sol, atraviesa por distintos ciclos cada 11 años aproximadamente, y estos ciclos se caracterizan por registrarse en ellos un mínimo de manchas solares que son las que determinan la actividad del astro rey. El ultimo mínimo se registro en 2008, de tal manera que, a día de hoy, y durante los próximos años, estamos asistiendo a un nuevo ciclo de actividad solar, en concreto el numero 24. Estos ciclos se caracterizan por ir in crescendo, me explico, cada ciclo es mas activo y fuerte que el anterior; y también por que los primeros años de los mismos tienden a ser los mas violentos en cuanto a llamaradas y actividad solar. Según los astrónomos  este periodo seria el comprendido entre 2012 y 2015, aunque alertan especialmente de la peligrosidad que envuelve al año que acabamos de empezar, 2013.

¿Qué es el efecto Carrington?

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Se conoce con el nombre de efecto Carrington a la mayor tormenta solar de la historia y sus consecuencias. En particular, se sabe cual fue su magnitud, por el estudio de los hielos del ártico. Las partículas energéticas, dejan su huella en los nitratos de los núcleos del hielo. Pues bien, el evento Carrington es el mas intenso de los últimos 500 años, y mas del doble del que le sigue.

Todo comenzó a las 11:23 am del 1 de septiembre de 1859. En aquella soleada mañana de verano inglesa, Richard Carrington  tenía su telescopio apuntando al astro rey. A pesar de sus 33 años de edad, Carrington estaba reconocido como uno de los mas reputados astrónomos solares de Reino Unido. Richard observaba por su telescopio a la vez que esbozaba en papel el pequeño grupo de manchas que veía cuando, de forma súbita,  dos grandes “gotas” de luz blanca cegadora se manifestaron en la superficie solar y, apenas un minuto después, aquella repentina “explosión” se debilitó y desapareció.

A la mañana siguiente, se manifestaron auroras en el cielo en plenas  latitudes ecuatoriales y, en algunas zonas, eran tan brillantes que permitían leer un periódico en plena noche. En algunos lugares incluso cundió el pánico pues se pensaba que estaba amaneciendo a altas horas de la madrugada. Las redes de telégrafos de la época comenzaron a fallar y comportarse de manera extraña, hasta tal punto que algunas ardían de manera espontanea y los pocos generadores eléctricos que existían quedaron totalmente quemados e inutilizados.

Lo que había sucedido fue que el Sol proyectó directamente sobre La Tierra una inmensa CME (Eyección de Masa Coronal) de nube de partículas cargadas, lo que provocó una terrible sacudida magnética al planeta, es decir, lo que los científicos conocen como “tormenta geomagnética”. Como hemos dicho anteriormente, la mayor en 500 años y que es la actualmente nos amenaza.

A pesar de tratarse de un fenómeno de una magnitud historia, las CME  tampoco son hechos aislados. De hecho, Louis J. Zanderotti,  ex técnico de los Laboratorios Bell  y editor de Special Weather,  lleva mas de 30 años alertando a la comunidad científica sobre la posibilidad de una erupción solar como la de 1859 y sus consecuencias en las redes de comunicaciones actuales. Y parece que lleva bastante razón.  El 4 de agosto de 1972 una tormenta solar dejo sin comunicaciones al estado de Illinois lo que causo a la compañía AT&T millones de dolares al tener que rediseñar el sistema de cableado trasnatlántico. El 13 de marzo de 1989, otra CME dejó sin electricidad a 6 millones de personas en Canada durante más de 9 horas. En 1998, interfirió gravemente en el  funcionamiento del satélite Galaxy IV, que controlaba cajeros automáticos y vuelos comerciales. En diciembre de 2005 el sistema de posicionamiento global (GPS) quedo sin funcionamiento a nivel planetario durante 10 minutos. Esto supuso grabes problemas en el trafico marítimo y aéreo… y todas esas manifestaciones son simples “Davides” en comparación con el Goliath que sería un efecto Carrington.

¿Qué ocurriría si el evento de 1859 se repitiese a día de hoy?

Las consecuencias serian, básicamente  apocalípticas. Y es que, por ejemplo, los expertos estiman que es imposible proteger el sistema de satélites mundial de un efecto Carrington y las repercusiones económicas serian insalvables. De hecho, un reciente estudio estimó que el coste de los aproximadamente 900 satélites que actualmente existen en órbita, estarían valorados en torno a los 60-70 mil millones de dolares. Y eso no sería todo.

Según informes de la OCDE y NASA, las repercusiones de una tormenta solar semejante a la de 1859 traería consigo las siguientes consecuencias:

Caos en el sistema de transportes aéreos, navales, del trafico rodado y sobre raíles al alterarse o anularse los GPS, los s semáforos y el suministro eléctrico;  grandes incendios de tipo eléctrico;  fallo general del suministro eléctrico tanto en empresas como en domicilios; corte del suministro de agua en las ciudades al quedar inutilizados los sistemas de bombeo eléctrico;  se anularía cualquier sistema de comunicación, tanto teléfonos móviles, como redes telefónicas por cable, televisión,  radio, Internet…  imposibilidad de retirar dinero de cajeros automáticos y total desaparición de bases de datos bancarias y financieras…

Es decir, en cuestión de minutos, cualquier aparato que se alimente de energía eléctrica (bombillas, microondas, televisores, ordenadores, teléfonos, alumbrado, vitrocerámicas, hornos, ascensores…), así como cualquier medio de transporte autónomo, dejaría inmediatamente de existir en nuestras vidas.

Y eso solo seria el principio.

A los tres días se habrían agotado las reservas de diésel que las centrales nucleares usan en caso de emergencia para refrigerar sus núcleos  lo que traería consigo el fallo general de las mismas y la mas que posible explosión de sus reactores nucleares. El agotamiento de las reservas de diésel de los hospitales conllevaría la practica desaparición de la medicina moderna tal y como la conocemos. Total colapso del sistema de alcantarillado y tratamiento de residuos de las ciudades así como el completo desabastecimiento de las mismas: no llegarían alimentos a los supermercados, ni agua embotellada, ni medicinas,  ni ninguna clase de combustible. Corte del suministro de gas que se uniría al de la electricidad y el agua. Agotamiento de las reservas de diésel de emergencia de las prisiones, lo que haría que fallasen todos los sistemas de seguridad de las mismas. A todo esto habría que sumarle el colapso total de los sistemas de emergencia, tanto policía, como bomberos y hospitales.

Y, todo este panorama tardaría en solucionarse meses. O años. O tal vez siglos. Volver a construir toda la infraestructura tal y como la conocemos seria inviable económica y técnicamente a corto o medio plazo.

¿Estamos preparados para ello?

La respuesta es clara: NO. Y al decir no, es un no a todos los niveles. No hay sistemas de protección o defensa contra un evento Carrington. Si bien desde las principales agencias espaciales la actividad del sol se estudia al milímetro  nada impediría que gran eyección de materia coronaria terminase con toda nuestra tecnología en cuestión de segundos.  No existe ningún mecanismo de defensa contra ello, en parte, por que sería extremadamente costoso, y en parte por que se estima que un evento como el de 1859 solo se produce una vez cada 500 años… pero solo se trata de una estimación sin mas base que la estadista. Así pues, crucemos lo dedos durante lo que nos queda de año…

***

FUENTE: http://www.mundodesconocido.es/

~ por "SOLO QUIEN NO DA LA ESPALDA A LA VERDAD PUEDE ENCONTRARLA" en 11 febrero, 2013.

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