EL NEGOCIO DEL ORO AZUL Y LA BAJEZA DE LOS INFELICES QUE LUCRAN CON EL VITAL LIQUIDO PRIVATIZÁNDOLA ¿Cuándo va Ebrard a decir la verdad sobre el agua en el Distrito Federal?

Reiterativas advertencias y mentiras por parte del gobierno del Distrito Federal a cerca de la situación del abasto y suministro de agua “potable” a la Ciudad de México, incrementos  y “soluciones” (mantenimiento, reparación, etc) absurdas, son ahora lo que está de moda últimamente en los FALSI-MEDIOS de “comunicación”. Por lo tanto es menester preguntarse:

¿Cuál es el propósito real de constantes recortes al agua en diversas zonas de la capital y del país, por qué cuando se reestablece el suministro de agua llega con notorias impurezas en algunas zonas, lógicamente no en todas (como por ejemplo, en donde habitan las “clases” media-alta y alta), qué es lo que sucede realmente con el abasto del vital liquido no sólo en la ciudad sino también en otros estados, por qué no llega a todos por igual, quién o quienes tienen realmente el control de distribución y almacenamiento, ya no digamos de VENTA de este importante recurso que gracias a determinada tecnología es RENOVABLE?

¡¿POR QUÉ UN BIEN QUE DEBERÍA DECLARARSE PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD ES UN PRODUCTO DE VENTA (A FAVOR DEL SECTOR PRIVADO SOBRETODO) Y DISTRIBUÍDO POR LOS “GOBIERNOS” O EL PODER FACTICO?!

Le invito a reflexionar estimado lector con la siguiente nota, para así poder exhortar a que indague más a fondo y opine al respecto de este tema que es VITAL para los habitantes de esta nación y de otras en el globo.

No deseo ser fatalista-pesimista, pero desafortunadamente nos encontramos ante un panorama desolador para los próximos años en donde el “establishment global” pondrá a prueba a la especie humana en la encrucijada más difícil a la que se haya enfrentado como especie, y siendo una de ellas, pelear con su semejante para conseguir por lo menos una gota de este preciado ORO AZUL…

-Ocelopilli Balam-

AQUÍ EL ARTÍCULO DEL TEMA:

REFORMA

Isabel Turrent

03/08/10

Hace unos años, en 2003, The Economist dedicó un largo análisis al uso y abuso del agua en el mundo. El estudio se abría con datos esperanzadores: aunque 97 por ciento del agua del planeta es salada, y del 3 por ciento restante —el agua fresca apropiada para el consumo humano— dos terceras partes están atrapadas en glaciares y nieves, el agua, a diferencia del petróleo, es renovable.

El acceso al agua y su aparente escasez son resultado de dos problemas. El primero es la distribución geográfica. La naturaleza regaló agua en abundancia a regiones y países (Canadá o Irlanda tienen más agua de la que pueden usar) y se la negó a otras regiones como el Medio Oriente. El segundo problema es la (ir)responsabilidad humana en el dispendio y el manejo irracional del agua producto del rechazo a tratar al agua como un bien económico sujeto a las leyes de la oferta y la demanda. A lo largo de la historia hemos olvidado que el agua es, en efecto, la vida, y hemos manejado nuestros recursos acuíferos de manera irresponsable. Hay una multitud de ejemplos de esa irresponsabilidad que ha derivado en escaseces aun en países donde la lluvia es abundante, como es el caso de Bangladesh.

Las llamadas de alarma de las autoridades responsables del manejo del agua —y del jefe de Gobierno del Distrito Federal—, ante las lluvias erráticas de esta temporada, están justificadas. No sólo hemos manejado irracionalmente el agua: los mexicanos parecemos estar en guerra con nuestro medio ambiente. Insistimos en deforestar y convertir a nuestro país en un desierto. Sin árboles, corremos el riesgo de perder también el agua. El norte de China fue alguna vez una región fértil, llena de bosques y lagunas, hasta que la numerosa población que ha sostenido desde tiempos inmemoriales acabó con árboles y agua.

Pero el diagnóstico y las medidas propuestas son equivocadas. Conagua y Ebrard saben que en México no hay escasez de agua: el problema es que está mal distribuida y que su explotación es un ejemplo de irracionalidad. El sur, que alberga menos población, recibe mucho más lluvia y tiene más ríos que el centro y el norte, donde se concentra la población y la industria.

Saben también que aunque es indispensable eliminar fugas de agua domésticas e imbuir una cultura de uso racional del líquido en la sociedad, el consumo doméstico es una parte muy menor del problema. En México, el sector agrícola consume aproximadamente el 78 por ciento del agua. La historia de la agricultura y el agua en México está plagada de corruptelas, politización del manejo del agua, uso ineficiente del líquido, fugas y una infraestructura de la edad de piedra. Por ahí habría que empezar.

Ebrard, por su parte, tendría que empezar por decir toda la verdad y actuar en consecuencia. Propone cambiar los “sapitos” de los WC para reducir el consumo de agua por habitante de 573 litros al día a 122.7 litros. Todos estamos obligados a cuidar el agua y evitar fugas, es cierto, pero Ebrard olvidó datos fundamentales (que yo agradezco a Alan Cariño*, que como los mejores alumnos se vuelve maestro de sus maestros). De los 33 mil litros por segundo que consume el DF, sólo 10 por ciento se canaliza a plantas de tratamiento para reutilizarlos; se desperdician 11 mil litros por segundo como resultado de fugas en la red primaria y secundaria; en algunos casos la tubería tiene casi un siglo (en Tlaxpana, delegación Miguel Hidalgo, gran parte de esa tubería es de ¡barro!).

Las autoridades del DF insisten en resolver el tráfico construyendo ejes viales y segundos pisos, a costa de los espacios verdes. ¿Sabrán que por cada metro cuadrado de pavimento los mantos acuíferos de la ciudad dejan de recibir mil 700 metros cúbicos de agua al año? Ello, para no hablar de la sobreexplotación de esos mantos que ha provocado que el nivel del suelo de la ciudad haya descendido entre 6 y 10 metros en tan sólo unas décadas. El mantenimiento preventivo de las instalaciones es prácticamente nulo y el mal manejo de las instalaciones, proverbial y costoso. El DF ha invertido $760 millones de pesos en tuberías, pero se necesitan de menos $110 mil millones de pesos anuales para mejorar la infraestructura hidráulica del DF.

¿De dónde van a salir? Ésa es otra pregunta que Ebrard no responde. Advirtió que el agua le saldrá “carísima” a quien la desperdicie cuando él sabe mejor que nadie —pero no le conviene políticamente decirlo— que el agua que consumimos en el DF es ya “carísima” y no hay otra forma de resolver el abasto que cobrar por ella. No es un problema de “sapitos“, sino de tarifas y mantenimiento. Todos los países que usan el agua de manera eficiente —de Chile a Australia o Israel— cobran el agua en lo que vale, tienen infraestructuras impecables, y aplican tecnologías por goteo que ahorran grandes cantidades de líquido. Las tarifas en estos países suben conforme el consumo aumenta o favorecen —hasta cierto nivel de consumo— a los sectores más pobres de la población. Un método impopular pero eficaz para evitar el desperdicio de agua. Ebrard tiene la palabra.

* Alan Cariño. La Reforma del Estado Mexicano y su impacto en los servicios hidráulicos. Tesis de maestría. IPN, CIIEMAD, 2008.

DOCUMENTALES:

Oro azul – La guerra del agua

En el futuro las guerras no se librarán por el petróleo, sino por algo mucho más básico y necesario para la vida: el agua.

Gigantes corporativos, inversores privados y gobiernos corruptos compiten ya hoy por el control de nuestros suministros de agua fresca que cada vez son más escasos. Este documental, basado en el conocido libro Oro azul de Maude Barlow y Tony Clarke, demostrará cómo el planeta se acerca rápida y peligrosamente a una crisis mundial por el agua, mientras la fuente de vida por excelencia entre a formar parte de un mercado global y sea asunto de disputas en la arena política.

” POR UN TRAGO DE AGUA “

Cada día, 300.000 niños mueren por falta de agua, un recurso escaso y desigualmente distribuido que el día de mañana será objeto de numerosos conflictos.

~ por Ocelopilli Balam en 3 abril, 2012.

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