Los rumores que amordazan a México

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Ignacio de los Reyes

BBC Mundo, México

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Hay lugares en México donde la información tiene cada vez más dificultades para entrar o salir. Estados como Tamaulipas o Veracruz, donde los periodistas han optado por el silencio ante las amenazas; sitios donde, según comunicadores y organizaciones de defensa de la libertad de expresión, reinan los rumores y la contradicción.

La violencia contra los periodistas en las zonas calientes de la guerra al narcotráfico —80 asesinados desde 2000, según Reporteros Sin Fronteras— y el hermetismo por parte de las autoridades han generado una ola de confusión que ha crecido en las últimas semanas, coinciden expertos consultados por BBC Mundo.

“Asesinan a tuiteros”

Quizás el más claro ejemplo de esa zozobra se resuma en un titular que dio la vuelta al mundo: “Matan a tuiteros en México”. Diarios nacionales y extranjeros informaban de la aparición el pasado 13 de septiembre de dos cadáveres colgados de un puente de Nuevo Laredo (Tamaulipas), supuestos usuarios de Twitter a los que el crimen organizado había ultimado por difundir información en la red social.En realidad, aún se desconoce la identidad de las víctimas o si participaron alguna vez en Twitter. El mensaje dejado supuestamente por los agresores hacía referencia más bien a dos sitios web (El blog del Narco y Al rojo vivo) donde a menudo se publican explícitas imágenes de los crímenes relacionados con el narcotráfico o comunicados de las propias bandas. 11 días después, la muerte de María Elizabeth Macías, trabajadora del diario Primera Hora de la misma ciudad, avivó las especulaciones. Macías, que también participaba en un portal local de chats y denuncia ciudadana, parecía la última víctima de una cruzada narco contra los usuarios de redes sociales, luego de que junto a su cuerpo un mensaje aludiera a su seudónimo en el sitio web: La nena de Laredo. Agencias internacionales reportaron incluso que los periodistas mexicanos habían comenzado a desactivar sus cuentas en las redes sociales tras dichos ataques.

Ruido y falsedades

Resulta difícil comprobar cuántos informadores han renunciado realmente a las redes sociales por esas muertes, según Artículo 19, una organización internacional de defensa de la libertad de expresión. Y hasta ahora tampoco hay evidencia de que la comunicadora, quien según sus compañeros también realizaba tareas de administración en el diario, fuera objetivo del ataque por su participación en internet, de acuerdo a la organización. “La falta de información y la generalización de la autocensura ha creado un estado de incertidumbre que abre las puertas a los rumores y campañas de desinformación”, le dice a BBC Mundo Ricardo González, responsable de Protección y Seguridad para Periodistas de Artículo 19. “El libre flujo de opiniones e ideas está siendo violentado por ruido, falsedades e información contradictoria”, añade. El caso de Tamaulipas es significativo por vivir bajo un estado de “apagón informativo”, advierte la organización.

“Por un lado —dice González—, los medios locales dejan de informar sobre temas que tienen que ver con la violencia; por otro, hemos documentado compras masivas de medios nacionales críticos, como la revista Proceso, con el objetivo de que no sean distribuidos en el estado”. Es el perfecto caldo de cultivo para una sociedad acallada, dicen los profesionales. Y la situación no se limita a la periferia.

Una autoridad “rebasada”

La ciudad de México, centro del poder político, económico e informativo del país, cierta información llega a cuentagotas. Los periodistas de medios locales no pueden reportar en zonas como Tamaulipas, escenario de una cruenta lucha entre los cárteles de El Golfo y Los Zetas, antiguos aliados. Y algunos corresponsales de las grandes corporaciones ya no salen de sus oficinas. “De algunas semanas para acá hay un conjunto de informaciones que se obtienen a través de filtraciones y que las autoridades no son capaces de corroborar”, le dice a BBC Mundo la periodista Carmen Aristegui, uno de los rostros más conocidos de la comunicación mexicana. “Es difícil informar así a la audiencia, a una sociedad pasmada por los hechos y confundida por informaciones que no se pueden afirmar ni negar por la propia autoridad”, asegura. Aristegui, que dirige un programa matutino en la cadena MVS Noticias, dice que seguirá debatiendo “noticias” que para colegas de profesión son en realidad puros “rumores”. Asegura que es su trabajo ofrecer a sus oyentes todos los datos, por contradictoria que pueda parecer la actualidad mexicana, “frente a una autoridad, sea del partido que sea, que sigue pensando que la audiencia es menor de edad, incapaz de comprender la gravedad de los hechos y que cree que es mejor no informar”. “La realidad se ha salido de control para las autoridades. Su postura errática en cuanto a la comunicación nos enseña una autoridad rebasada, que no encuentra el camino para enfrentar la escalada de hechos violentos”, le dice a BBC Mundo. “Lo único claro es que aquí hay muertos”.

Especulaciones

Entre los últimos objetos de debate en los micrófonos de Aristegui y muchos otros medios están los 35 cuerpos aparecidos maniatados, torturados, en plena vía pública de Boca del Río (Veracruz) el pasado 20 de septiembre. Otro ejemplo de contradicciones y falsas pistas que han aturdido a México. Después de que el gobierno de Veracruz relacionara a las víctimas con la delincuencia a las pocas horas de descubrirse la matanza, un medio local publicó las supuestas identidades de las víctimas, “la mayoría sin vínculos con el crimen organizado”, según el periódico sensacionalista Notiver. Esta lista ha sido desmentida por el gobierno de Veracruz, que no revelará los nombres de los muertos mientras la investigación siga abierta. El gobernador Javier Duarte ha sido acusado de ocultar información sobre la violencia en su estado y promover una ley que abre la puerta a la censura, la llamada Ley de Perturbación (o Ley Duarte), que tipifica como delito difundir rumores falsos. “No hay represión ni censura. Los gobiernos tienen que hablar de hechos, no puede ni debe especular”, responde Gina Domínguez, vocera del gabinete del estado.

Pero siguen las especulaciones. Por ejemplo, sobre la autoría del crimen de Boca del Río, después de que unos encapuchados que se hacen llamar “Matazetas” reivindicaran en un video su misión de acabar con ese grupo criminal.

La nota o la vida

Veracruz es ya otra víctima del silencio y la confusión, nuevo foco de las agresiones a periodistas, de acuerdo a organizaciones como Reporteros Sin Fronteras. “Ya no se pueden informar cosas relacionadas con la violencia, no se firman las notas, los reporteros no acuden al lugar de los hechos ante el temor de que las propias bandas te tomen fotos o apunten quién preguntó algo incómodo. Es la nota o tu vida”, le dice a BBC Mundo un periodista del estado que pide no ser identificado. “Las autoridades no dan datos y el reportero local ya no puede corroborar la información, así que el miedo está consumiendo al gremio. Por eso mucha gente empezó a difundir información por Twitter, muchas veces errónea o falsa”, explica.

Acuerdo de medios

En México se atisban intentos para frenar las agresiones a periodistas y pactar una cobertura de la violencia que evite la propagación de rumores y terror entre la población. Aunque no sin polémica. En marzo de este año, la cadena de televisión Televisa impulsaba con más de 700 empresas informativas el llamado Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia, del que se desmarcaron importantes diarios como La Jornada o Reforma, el semanario Proceso y la cadena de radio MVS Noticias por considerar que comprometía su independencia editorial.

Recientemente, el observatorio encargado de supervisar el cumplimiento del acuerdo —alabado en su día por los gobiernos por “contribuir sustancialmente al entendimiento del fenómeno delictivo”— publicó sus conclusiones ( consulte el documento en pdf). Según el informe, el cumplimiento del acuerdo por parte de los medios escritos ha ido decayendo con el paso de los meses (de un 86% en mayo a un 72% en julio). A pesar del “buen desempeño general”, en las notas escritas se sigue identificando “una tendencia a presentar a las victimas de violencia como parte del crimen organizado”. Y en el caso de la televisión y la radio, “a partir de la firma del Acuerdo se observa una disminucion en la tendencia a presentar las notas de violencia en los espacios mas relevantes de los informativos televisivos y en sus compendios de titulares radiales “. Aunque los observadores del acuerdo ven este último cambio como un reflejo de “una agenda informativa equilibrada”, no faltan los que alertan de una tendencia a silenciar una violencia que ya ha dejado más de 40.000 muertos. Temen que entre rumores, legislación sobre “orden público” y coberturas consensuadas, México se acabe colocando su propia mordaza.

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FUENTE DE LA INFORMACIÓN:

BBC Mundo

~ por "SOLO QUIEN NO DA LA ESPALDA A LA VERDAD PUEDE ENCONTRARLA" en 5 octubre, 2011.

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